Hace varios veranos que en mi maleta incluyo libros que puedan influir en alguna faceta de mi vida, incluso algunas lecturas han logrado causar en mí un antes y un después respecto al tema que tocaban. Es un sistema que utilizo para evitar el síndrome postvacional, es decir, me leo un libro cuyo tema me motive o me proponga un reto de cambio, para poder empezar septiembre afrontando nuevos propósitos con la energía necesaria. Este verano me apetecía leer un libro de nutrición, pero de fácil lectura y encontré “La Enzima Prodigiosa ”, editado en dos volúmenes, 1 y 2, por Alfaguara Grupo Editorial escrito por el Doctor japonés Hiromi Shinya, especialista en cirugía colonoscópica.

Os recomiendo su lectura, ya que resulta muy interesante sobre todo para todos aquellos que sufrimos o hemos sufrido problemas gastrointestinales.

Según el Doctor Shinya las enfermedades y el envejecimiento derivan de un estado de deterioro intestinal. Aunque muchos de nosotros, que padecemos intolerancias alimentarias, ya estamos acostumbrados a cuidar de nuestros intestinos por la cuenta que nos trae, resulta más motivador todavía si cabe, si como dice Shinya, el conservar nuestros intestinos sanos es el verdadero secreto, no sólo para evitar enfermedades sino también para lograr la vitalidad de la juventud en todas las etapas de la vida.

Según Shinya, una persona de 30 años puede tener los intestinos de una persona de 70 si mantiene unos hábitos dietéticos que sobrecargan sus intestinos y consumen sus enzimas.

Mientras se es joven, es posible que no se perciba ningún cambio notable, debido al elevado poder de recuperación de lo que el Dr. Shinya llama “las enzimas milagrosas” (enzimas primarias”). Una vez se llega a la edad madura, cuando se ralentiza la producción de enzimas antiácidas, como la superóxido dismutasa (SOD), se acelera el envejecimiento de los intestinos, lo que deriva en un proceso de envejecimiento de las demás partes del cuerpo. Por ello es importante tratar de mantener unos intestinos sanos para evitar ese deterioro.

El intestino es el mayor órgano inmunitario de nuestro cuerpo. Cuando una sustancia tóxica lo invade, este reacciona con mayor rapidez que cualquier otro órgano y pasa la información al sistema inmunitario. Si la sustancia tóxica permanece en el intestino, causará diarrea, que es la manera que tiene nuestro cuerpo de intentar excretar las toxinas. Si las toxinas invaden otras partes del organismo, el sistema inmunitario enviará células inmunitarias a eliminar el peligro. Los glóbulos blancos nos protegen de la invasión de virus. Tenemos, además, células asesinas conocidas por su poder de suprimir células cancerígenas, y otros linfocitos, como los T o los B. De un 60 a un 70 por ciento de estas células se encuentran en el interior de los intestinos, por tanto, los intestinos son el centro de mando del sistema inmunitario del cuerpo entero.

El intestino es un órgano extraño porque no está controlado por el cerebro. El cerebro, el corazón y los pulmones están controlados por el sistema nerviosos simpático y el estómago y los intestinos está controlado por el sistema nervioso parasimpático.

Aunque tu cuerpo esté preparado para seguir las indicaciones de los intestinos, si el intestino está luchando en dos frentes diferentes a la vez- contra las toxinas que invaden el cuerpo y con una capacidad mermada de recuperar las enzimas- estas señales se recibirán de manera confusa y el sistema inmunitario no será capaz de ejercer su función con eficacia. Por eso una salud intestinal deficiente conducirá a un estado de salud general deficiente. El deterioro de las características intestinales reduce la cantidad de enzimas de las que dispone el cuerpo y afecta negativamente a la producción de nuevas enzimas, lo que acaba deteriorando el sistema inmunitario. Uno de los motivos por los que nos volvemos propensos a enfermar es el deterioro de las funciones intestinales.

Entonces, ¿cómo podemos conservar nuestros intestinos en un buen estado?

Lo ideal es que sigamos siete hábitos de salud, que el Dr. Shinya presenta como siete fundamentos que funcionan en conjunto, como los ingredientes de una receta, es decir, que todos estos hábitos funcionan combinados unos con otros para optimizar tu salud:

1.- Ingerir una dieta adecuada: Evitar los alimentos que aceleren el envejecimiento (los alimentos de origen animal, sobre todo la carne y las bebidas alcohólicas, el tabaco y el café) y fomentar los alimentos que lo ralentizan (los vegetales y los cereales integrales como el arroz integral sin refinar).

2.-Beber agua pura (agua mineral natural, de litro y medio a dos) para facilitar el flujo sanguíneo y el linfático.

3.-Evacuar adecuadamente.

4.-Respirar correctamente.

5.-Practicar ejercicio moderado.

6.-Descansar y dormir bien. Debemos dormir el tiempo suficiente para recuperar y revitalizar las enzimas de nuestro cuerpo.

7.-Reirse y tener sensación de bienestar. La felicidad, el amor y el reconocimiento son eficaces para activar las enzimas. Hay que esmerarse para tener una actitud mental positiva.

¿Cómo poner en práctica todo esto?

Si no sabes muy bien por dónde empezar, el Dr. Shinya recomienda que empieces por introducir cambios en el agua y los alimentos que consumes, puesto que nuestro metabolismo se regenera a través de aquello que comemos.

Como primer paso, y también para evitar la grasa visceral, recomienda reducir la ingesta de grasas animales. Se debe restringir el consumo de carne a una o dos veces al mes, comer pescado un par de veces por semana, puesto que su grasa es diferente de la de otros animales, y tratar de obtener proteínas de alimentos de origen vegetal, como las legumbres. Para mejorar el estado intestinal, recomienda consumir cereales (arroz integral mezclado con otros cereales) como alimento básico, junto con verduras, algas marinas y frutas, pero no como postre, sino consumirla una hora antes de comer, ya que su digestión es muy rápida.

Así que, como ves, si quieres conservarte joven y sano, es importante que sigas una dieta y unos hábitos de vida que mejoren tus condiciones gastrointestinales. Y nunca es demasiado tarde para empezar a atrasar el reloj. El mejor método antienvejecimiento es incrementar la potencia antioxidante de nuestro cuerpo, lo que significa aumentar la potencia de las enzimas de nuestro organismo evitando su derroche innecesario, para evitar la oxidación.

Dado que el envejecimiento es en realidad un deterioro del poder de las enzimas para combatir la oxidación, el mejor método antienvejecimiento consiste en incrementar ese poder desde dentro, cuidando del cuerpo, de la mente y del espíritu.

Y si te comes un chuletón pasando por alto estos consejos, hazlo contento, pues según afirma el Sr. Shinya, no hay nada peor para nuestro cuerpo que el sentimiento de arrepentimiento y culpabilidad. Disfruta de cada uno de los caprichos que te das ¡sin remordimientos!.

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14.01.2015

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